Anoche hubo fiesta en el Mnac: el veterano Mundo Deportivo celebraba la entrega de sus tradicionales premios que este año cumplía su edición número 70. Un evento concreto, conciso, tan breve como ágil, porque se había decidido que a las once treinta habría terminado todo. Y así fue. A esa hora ya se había descubierto el enigma y Garbiñe Muguruza y Rafa Nadal eran coronados reyes de la fiesta, del partido y de todo: dueños de las pistas y de los corazones, pues ambos son, además, entrañables.

Cena en horario europeo,escenario grecorromano que cambiaba gracias al complejo mundo digital que nos domina, y una presentación que unió la belleza de Elisenda Camps, (Lauren Hutton en joven), al ingenio de Santi Millán, a quien deberían lloverle los contactos (también) para este tipo de trabajos porque es ameno, creativo, ágil improvisador de traducciones imposibles, y resolutivo al mil por mil. Me apunto a cualquier gala con él al mando porque sé que el tiempo volará.

Lorenzo y Giovanna Quinn, en la gala 70 de Mundo Deportivo

Correcto el catering de Vilaplana, perfectos los servicios (seguridad, organización, azafatas), así como el timing. Y ahora la pregunta del millón: tiene que haber siempre uno o más políticos que te suelten la charleta? Pues estamos apañados, máxime si se empeñen en tener su parcela todos los partidos ávidos en gobernarnos (cuanto interés, pardiez!). Con el añadido que leen lo que les escriben otros porque es imposible que sepan tanto de todo, a tenor del rigor que imprimen a sus textos, que siempre nos remite al rigor mortis (de aburrimiento y pérdida de tiempo). En la noche de ayer lo resolvieron con la alcaldesa, Ada Colau, que apuntó lo del deporte y la mujer (temía yo aquí que se llenase el Salón Oval con una marea de abanicos reivindicativos, estilo Goya, pero no), y Enric Millo, delegado del gobierno en Cataluña, que se excedió un pelo: de haber funcionado el sistema de aviso musical que se aplica en los agradecimientos de los premios, le hubiera caído una sinfonía. Pero bueno, fue soportable.

Ona Carbonell, la más bella de la gala 70 de Mundo Deportivo

A los dos premios mayores se unió todo un surtido de consolaciones, de notable importancia. Y aquí otro interrogante: es preciso que sesudos caballeros, en representación de los patrocinadores pisen el palco escénico para entregar el galardón? Tanto para la prensa gráfica como para el lector es mucho más gratificante una bella imagen popular posando al lado del premiado que la de señor importante pero desconocido para el gran público: además hay mayor posibilidad de publicación y difusión.

Al respecto, y abusando de la confianza, les pondré un ejemplo. Uno de los 13 premios concedidos fue para Lydia Valentín, campeona del Mundo y de Europa en el 2017 en halterofilia, que se llevó el trofeo a la mejor deportista internacional patrocinado por El Corte Inglés. Y para entregárselo subió a la palestra (hablado de deportes la cita no está fuera de lugar), Jordi Romañach, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del centro comercial por excelencia, un señor estupendo, de buen porte y mejor estar, impecable para una foto… que con Lorenzo Quinn en su lugar hubiera tenido mayor difusión. Todo es cuestión de popularidad y seguidores en las redes, nada más (y espero que mi buen amigo no se moleste, que no lo hará porque es inteligente y no está para estas bobadas). Los Quinn acaban de regresar de la India, un tour familiar que han cerrado en Londres donde el escultor presentó exposición en Harrod’s, un viaje con el que la esposa y madre de familia, Giovanna (impresionante en tutto Cavalli oro) logró una audiencia millonaria en las redes.  Aunque en eso de los oros también tuvo su match point la bella Cristina Cubero, vestida por Pilar Oporto, la más espectacular RRPP que comandaba los caminos de la gala.

La magia de Elena Barraquer en la gala 70 de Mundo Deportivo

Caso de ser premiado un caballero hubiera podido entregarlo Gisela, bellísima en su vestido de Jordi Dalmau, que triunfa en el Apolo con el musical “Rouge”, o Elsa Anka en negro tuxedo. Ya que estamos entre deportistas, la más bella de la fiesta, Ona Carbonell, toda en rojo de Antonio Miró, de pies a cabeza. O para dar un toque solidario, la mágica Elena Barraquer, vestida por Alaïa, a quien todos felicitaban por los logros de su fundación.

En estas noches de premios, librarlos deberían ser función de quienes los otorgan, o sea que fue perfecto que Carlos Godó, consejero del grupo, entregase el trofeo Mundo Deportivo a la Liga Genuine de fútbol, por su ejemplo de integración y por romper barreras en los terrenos de juego, donde participan equipos con personas con discapacidad intelectual. Y que fue el más aplaudido de la noche. O que el gran jefe Javier Godó apareciese al lado de Muguruza y Nadal, siempre escoltado por Colau y Millo, eso sí. Echamos en falta que Santi Nolla, director el rotativo deportivo por excelencia, no entregase ninguno, pero alabamos que su locución, a modo de saludo, fuera breve, precisa, concreta y perfecta.

Gisela aprovechó el día de descanso de “Rouge” para asistir a la gala 70 de Mundo Deportivo

Una gala impecable, con momentos entrañables, como el Fair Play Especial Seat, que premió a la plantilla del Athletic por raparse la cabeza en solidaridad a su compañero Yeray Álvarez cuando se le declaró el cáncer. O el extraordinario Repsol El Corte Inglés a Gary Lineker por su eterna corrección en el campo que le llevó a ser referencia mundial. El futbolista británico sucumbió tras la cena al acoso y derribo de veteranas de los medios como Olga Viza, Pilar Calvo o Isabel Bosch. Y también cuando se entregó el trofeo Danone a la mejor formación  al desaparecido Josep Manel Casanova, todo un referente  y una figura indispensable en la cantera del Espanyol, y que recibió su hijo, Carles.

Una gala con la que no pudo la lluvia, y que, para cerrar el círculo de perfección, hasta había una larga fila de taxis esperando a buena parte de los invitados, bueno, a los que se acercaron sin coche propio: excelente sabor final.

 

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