La portada oportuna, ahora sí

Pues esta vez, sí. «Hola!» ha acertado con su portada reflejando lo que titulan como la peor crisis a la que se enfrenta la reina Letizia aunque, por el problema de tratarse de información semanal, la noticia ha sido superada por diversos ejercicios de  reconciliación entre la actual soberana y la reina madre, de los que dan buena cuenta los digitales, el primer enemigo del papel.

El primero de estos actos reivindicativos fué la visita al rey padre operado, casualmente, el pasado domingo y que sirvió de punto de encuentro de la familia royal-plebeya, situación en la que nadie, ni protagonistas ni observadores, dimos puntada sin hilo. De la ropa, abrigo plumas acolchado para Sofía y una gabardina para Letizia, al golpecito de ésta a su hija, la heredera, para que se acercase más a la abu, cuya altura destacaba porque la actual usó zapato plano, como un rebaje estético de humildad (je, je, je). Tampoco pasó inadvertido que las nietas mezcla, o sea las Nancy rubias llevasen la misma prenda que mamá (a 780 euros unidad), una adecuada gabardina para el chaparrón que les está cayendo.

Para ser honestos, «Hola!» sí recoge este encuentro que ocupan algunas de las 18 páginas dedicadas al asunto del manotazo de la nieta a la real abuela en la catedral de Palma, que ha dado la vuelta al mundo, así como de la tensa situación creada por la falta de práctica de Letizia en estos asuntos, donde no hay protocolo establecido y todo se rige por las más estrictas normas de la lógica familiar y el respeto que debe mantenerse a los mayores, sean reyes los suegros o no. Un momento que superó la soberbia de la plebeya que interpreta el papel de reina pero no sabe aceptar sus condicionantes: vivir como una reina es un slogan, apreciada excolega periodista; ser una reina exige muchas cosas (pregúntale a tu suegra), y si no se está de acuerdo, pues te separas que no serías la primera de la familia. No lo hará porque cree estar diseñando una heredera de moldes republicanos, y sería insoportable ver como la educan del modo más tradicional, que esto es como el gazpacho: no hay innovaciones que valgan aunque las elabore el genio de Ferran Adrià.

De lo que no he visto nada en la publicación es del incidente entre Froilán de todos los santos y algunos dirigentes comunistas en el AVE Madrid-Málaga, esa bajada tan habitual entre la villa y corte y el cortijo. Al parecer los políticos comentaban en el bar del tren el incidente entre reinas cuando les sorprendieron los despectivos comentarios de un joven al que reconocieron como el hijo de la infanta Elena. El grupito -entre quienes se hallaban el secretario de PCA, Ernesto Alba y la edil de IU-Málaga para la Gente, Remedios Ramos -,  volvían de una reunión del PCE, quitó hierro al asunto,  pero lo colaron en las redes. Froilán lo desmintió a sus amigos y aquí paz y allí gloria. Lo que no he podido averiguar es si los susodichos (todos) viajaban en turista o en primera, porque aquí mucho hablar (o escribir), pero seguimos manteniendo a todo aquel que se interese: será cuestión de empezar a preguntar cómo se hace.

Portada de la revista «Hola!» del 18/4/2018

A todo esto Letizia sigue con su agenda y se muestra más dispuesta que nunca a quedar bien con todos. Ha rebajado su grado de alejamiento del pueblo, se hace selfies y hasta se deja tocar, que le espanta, y repite modelos para que veamos que ahorra. Como ha hecho hoy volviendo a usar para el almuerzo en honor del príncipe Mohammed Bin Salman Bin Abzulaziz Al Saud, un traje de Felipe Varela que en su día se parecía mucho a uno de Óscar de la Renta (y que hoy se sigue pareciendo).

De todos modos, el «Hola!» sigue siendo el «Hola!» y hay, además del reportaje de la exquisita casa de Iris Cantor, un par más para quitarse el sombrero. Uno tiene como protagonista a Amaia Salamanca, que posa en Cuba en lo que parece (es) un anuncio de la campaña de Women’s secret. Está espléndida la actriz, que tiene ya tres hijos con Rosauro Varo, y posa frente al objetivo de Valero Rioja con increíble sensualidad y un aire de sofisticada atracción fatal francamente insuperable. El otro reportaje, también publicitario, acoge los trajes de gitana de Rocío Peralta, toda una feria de color, lujo, alegría y estilo, algo que aglutina como nadie porque para eso es la mejor, Nati Abascal que ha conformado bellísimos bodegones para la cámara de Rocío Aguado.

Y destaquemos también las tres espléndidas siluetas de tres mamás recientes que han recuperado silueta en tiempo récord: Ariadne Artiles, Eva González y Pilar Rubio. Guapas, encantadoras y siempre gentiles con los medios, sería difícil elegir una. Pero puestos a ello destacamos a Ariadne, siempre estilosa que no duda en saludar al fotógrafo cuando camina por la calle con el cochecito de su bebé. Un gesto amable del que deberían aprender muchas otras. Para cerrar, la nota discordante:  Isabel Pantoja que se divierte «como nunca en el concierto de su hijo». Lo he dicho siempre, no se pueden mezclar churras y merinas, porque se estropea algo. Así hemos empezado y lo acabamos del mismo modo.Mal.

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Josep Sandoval

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