Toca ya volver a coger los guantes de escribir. A pesar de su color no esconden rencor ni violencia, tampoco vienen en son de paz, caricia o beso, aunque habrá de todo para todos. No sé si es bueno reconocer que creo que el destino viene de serie con cada uno y lo reconocemos tan pronto empezamos a pensar en él, a cualquier edad.

 

La ocupación de ese trayecto de vida, en mi caso escribir, significó tanto que debería llegar hasta el final de mis días.

 

Una mañana, y esa es la parte del destino  -que, como la muerte aplazamos hasta que nos sorprenda-, me llama un señor de la compañía donde trabajo desde hace (mejor, hacía) treinta y siete años, para decirme que esto, (el trabajo) terminaba ahí. El cliché del señor era el del que a causa de su generosa remuneración ha aprendido a vestir bien, zapato tan limpio como su pelo, tirantes de tela (probablemente de Santa Eulàlia), actitud como la de George Clooney en «Up in the air» (Amor sin escalas), donde el actor interpreta a un empleado dedicado a despedir a otros empleados. Salvando las distancias, mi ejecutor aludió dos razones: una, me había hecho mayor; dos, cobraba mucho dinero. Tan obvias como absurdas eran ambas, pues la primera afecta cuando en la profesión priva el estado físico; respecto a lo segundo las remuneraciones han ido creciendo a lo largo de los años, si bien en los últimos ni siquiera ha sido así. La posición económica del grupo ve reducir sus activos; una merma más que notable está presente en sus beneficios, y admite como solución perfecta la reducción de sus sueldos, que ahora consideran elevados, aunque lleve parejos elementos humanos.

 

Solución lógica porque el grupo, de carácter familiar, está en unos momentos de transición: de padres a hijos; de la era del papel a la digital, y de incertidumbre política pues aunque todos sabemos qué pasará el uno de octubre, nadie se aventura a disponer el futuro.

 

Como sucede en esto de los traspasos la experiencia del actual regente es un lastre para los herederos obsesionados con un panorama que van a tener que combatir. De momento lo dejamos ahí.

 

Esta muerte laboral anunciada, pero no contemplada en mi premeditado destino, me arrastró a un catatónico estado de compleja catarsis y caí en un magma en el que, al principio me era imposible nadar para recuperar la superficie. Desconectas de todo: ni te importa lo que lees o lo que miras. No contestas al teléfono y, de vez en cuando, la insistencia de un whatsapp te devuelve a la realidad unos minutos, aunque desconoces en qué punto estás del guión de tu película.

 

Y ahí empieza la batalla, con abogados y médicos, regresos al pasado, balances emocionales, valoraciones absurdas, partidas de ajedrez en las que me sentía atrapado, engañado y vejado en lo peor que le puede pasar a un periodista: quitarle su teclado de golpe con aquel par de pretextos citados.

 

Foto de Outumuro

En estos meses pasados han tratado de lanzarme al infierno, y lo lograron. Pero para algo tiene uno su imaginación, aunque convertir el averno en algo que hoy llamaríamos zona de confort no ha sido nada fácil. Tienes que aprender a ver las cosas como son, no como las ven los demás. Has de eliminar el color basura de los tiburones que pululan en esta marea negra donde desnudo de cuerpo y alma tratas de escabullirte y llegar a la orilla. Lo hice despacio, recuperando el diálogo cuando estuve dispuesto a hablar y compartir,  aparcando los fármacos. Muy despacio, ascendiendo seguro, pensando sin borrador previo, abriendo ventanas y subiendo las persianas con la cabeza firme, el Norte como destino.

 

Ese Norte que es mi futuro. Un tiempo inmediato que ya es presente. Seguiré con mis cosas, el blog Bollería fina y toda red que se precie. Hoy sólo es un breve trailer con toque personal y foto del genial Outumuro, que supo reflejar mi estado de ánimo con tal rigor y precisión que ahora no me queda más remedio que apurar la puesta a punto.

 

 

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Josep Sandoval

Latest comments
  • M’ha agradat molt Sando!! Un cop de dreta un bon ganxo d’esqueRres, 1,2,3… i al carrer les males vibracions!! SanDo come back, si es que mai havies marxat.

    Estic molt feliç de tornar a llegir els teus articles amb aquella dosi justa d’ironia.

    Una abraçada!!!

  • Eres lo más Sando!!!

  • Bravo, si señor, celebro tu regreso y que nos lo cuentes todo

  • Molt bona decisió.
    S’ha d’escoltar el que Et demana el coR !
    L’ofici i la seducciÓ de la proFessió son la teva droga!!
    Felicitats!
    Et seguirem!

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