En esta confusión que es hoy en día la ciudad de Barcelona, hay quienes se empeñan en hacerla crecer invirtiendo su esfuerzo en la creación de nuevos negocios que facilitan puestos de trabajo y agilizan un comercio con cargas cada vez más insoportables e incomprensibles dificultades municipales. Cada nueva aventura empresarial no sólo es un riesgo económico, sino una lucha entre las ordenanzas y el inversor. A pesar de todo eso introito tan demoledor, hay quien apuesta por la aventura urbana a partir de uno de sus polos de atracción imprescindible y sugerente: la comida. Los hermanos Robles, Pedro y Paulino, son dos populares físicos de la geografía barcelonesa a la hora del yantar. Primero estuvieron en Semon, la casa madre de todos los establecimientos que colocó en su impronta sus estrellas de gran lujo, y luego (hace ya veinte años) cuando los encantadores hermanos organizaron, en la misma línea, La despensa de Laforja, en la calle del mismo nombre, pegado a la Clínica Barraquer, la de los milagros.

Pedro Robles en la barra del Gregory by Semon de Barcelona

Pedro y Paulino -que por un vuelta de tuerca se han hecho con Semon en una aventura aún por resolver, pero ahí están-. han abierto ahora Gregory by Semon, con lo que junto a los citados establecimientos y el delicioso L’indret, comedor de bolsillo,  todos en la misma plaza, o pegado a ella, donde se ubica la nueva sede (Plaça de Sant Gregori Taumaturg, 7, 08021 Barcelona).

El nuevo local es una oferta distinta pero con el mismo instinto básico, dar de comer bueno, bonito y relativamente barato. Basa su carta en especialidades japonesas, detalle que le aparta de sus congéneres. Así que no es extraño encontrar sushi y sashimi, makis o las gozas de cerdo, así como los urimakis de cangrejo real con aguacate, cebollino, mascarpone y huevas de tobiko, o delikatessen como las berenjenas rodeadas con miso dulce. Pero también hay los exquisitos bocadillos calientes como el de roastbeaf o el de butifarra con kimchy.  Son pequeñas delicias que pueden degustarse en un espacio amplio, diáfano, cómodo y que no distrae tu atención. Tiene una barra enorme, pero simpática, y algunas mesas al fondo, todo en un ambiente relajante y transitable. De diseño básicamente arquitectónico, se nota la mano del creador, Sergio Centellas, malabarista de espacios geométricos sin que dañen las aristas, y ha contado con el interiorismo de Marta Fernández Robles, sobrina de Pedro y Paulino, que ha complementado el trabajo de Centellas con elementos naturales, exentos de sofisticadas referencias.

Detalle de la barra interior de Gregory by Semon de Barcelona

A pesar de su espléndida luz natural, es la noche cuando su público fiel lo pone a rebosar y le da ese aire after work tan neoyorquino que sale sin provocar. La clientela es medianamente joven y no se sujeta a horarios, así que igual toman el aperitivo a partir de las doce, hora de apertura, o el último bocado, a eso de la una los fines de semana (los domingos hasta las cinco de la tarde), interrumpidamente.

Para que el guiño a su vecino y hermano mayor, Semon, sea perfecto, hay una sección con primeras necesidades gastronómicas, o simplemente caprichos de hora intempestiva, y a toda hora un  servicio de coctelería a cargo de otro reconocido y experto, Amado Pérez, hermano de la cantante Lucrecia. Ideal para esos encuentros con delicias alrededor, Gregory by Semon ofrece también clásicos, como el jamón, lomo ibérico, sus reconocidos quesos y mermeladas, así el exquisito foie y las ostras Daniel Sorlut. En resumen, otro logro de los hermanos Robles, siempre en línea de salida para cualquier aventura. La próxima, la puesta en marcha de sus cocinas industriales para atender cenas multitudinarias. Lo harán en nada, ya lo verán.

Written by

Josep Sandoval

No comments

LEAVE A COMMENT

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.