Gerard Borrell, la magia al desnudo

En estos tiempos que corren lo mejor es apuntarse a la fantasía. O mejor a la magia, que siempre es una manera de materializar la realidad, que de eso se trata:  el dinero no aporta felicidad, pero proporciona sustitutivos a docenas. Así que, todos a la magia, especialidad artística que está proliferando como flor en primavera. No hay espectáculo televisivo de talentos que no aporte varios de estos aspirantes a Harry Potter, y lo cito a él porque, con algunas excepciones, muchos de ellos acaban de cruzar la barrera de los veinte abriles aunque en lugar de darse al ocultismo y similar nos transportan  a un mundo de fantasía, insisto, tan necesario.

Como es el caso de Gerard Borrell, a quien hemos visto en su ameno espectáculo del Teatre del Eixample de Barcelona, una  de esas tardes de sábado en que apetece divertirse sin perder el Norte y que tiene uno ganas de descubrir algo nuevo. Me lo había recomendado Mer Román, del mismo teatro, y Victor y Cristina Porres de la Agencia K de Komunicación, expertos, aunque sea sólo por vivencias, en todo tipo de espectáculos. Pensé que un poco de magia no vendría nada mal. Primera sorpresa, el teatro lleno, toda una hazaña en estos tiempos de poca alegría, y más con los pocos medios que disponen estos locales casi alternativos para hacer publicidad. O esa, méritos propios los de Borrell, amén de haber participado en un programa de magia de TVE (lo he advertido antes) que se llamó “Pura magia”, de escasa audiencia pero del que se habló de una nueva temporada, que finalmente se hará. Al igual que el otro programa que produce Javier Cárdenas“Hora Punta”, que también ha renovado.

Bien, ambiente cordial para Borrell, gente joven, que parece un sector recuperado para las audiencias escénicas. Un segmento más propenso a los monólogos y cierto aire de diversión como puede comprobarse también en las Salas Capitol, antes Can Pistolas por su programación cinematográfica de westerns,  y ahora subtitulada La Casa de la Risa.

Borrell es un tipo simpático, desprende hilaridad y juega con el espectador desde su primera aparición, donde los disparatados precios de las prendas que viste, dictados por espectadores elegidos al azar, aparece indicado en las etiquetas. A pesar de su juventud, el mago sabe como manejar al respetable, jugar sin ensañarse y establecer las fronteras justas entre el respeto y la diversión, punto donde muchos otros flaquean.

Me cuentan que hace magia desde los 14 años, que a los 17 organizó su propia compañía y que desde entonces no ha parado de crecer, como mago se entiende. Al mismo tiempo se graduó en Arte Dramático en el Colegio del Teatre. Dicen también que él mismo afirma que se dedicó esto: “Por cobardía, porque la magia me dio una seguridad para presentarme a un público que es lo que a mí me gustaba. La magia es una buena excusa para pasárselo bien”. Considera que la magia es “un arte escénico que le permite jugar con diferentes elementos artísticos, canciones, gags, bailes, “playbacks”, etc.”. Y tiene una particular filosofía de trabajo: “Disfruta para hacer disfrutar”.

Gerard Borrell antes de sacar la última carta del espectáculo, pero, de dónde?

Del breve curriculum que me facilitan destaco que es mago, presentador, maestro de ceremonias, actor de teatro, de cine, de doblaje y especialista. Y que ha montado más de 14 obras de teatro, magia de cerca en diferentes espacios, asesoramientos mágicos, espectáculos de magia en diferentes teatros del territorio, participaciones en programas y series de tv.

Espero que esto sirva de carta de presentación a un mago divertido, que empatiza con el personal, que hace de su espectáculo un vehículo agradable donde demuestra que habilidad y diversión pueden y deben ir parejos. Señalemos algo original. El número final, aquel con el que la plantea enloquece, me ha recordado al que interpreta Úrsula Martínez, una artista de burlesque que vimos años atrás en los festivales que organizaba Elvira Vázquez en su Molino. Ella, toda una señora estupenda cumplidos los 50, se iba desprendiendo de toda su ropa, exactamente toda, mientras iba haciendo desaparecer un pañuelo rojo que al final extraía de su vagina. Magia, pura y dura. Por eso, el strip-tease final de Gerard Borrell, él en sucinto bóxer y la platea enardecida, provocaba insinuando de dónde iba a salir la carta de su último juego. Pues bien, salía de ahí, no de la vagina que estamos hablando de un caballero, sino del orificio que oculta la masculina prenda interior.

Destornillados de la risa, que de ahí sale la carta en cuestión, estaba en la platea David Valldeperas, director del exitoso “Sálvame” que La Fábrica de la Tele produce en T5  -que estaba divirtiéndose con otro colega, Rocco Steinhäuser, habitual en otro programa de éxito, “Arucitys”, el show de Alfons Arús en 8TV-, y que colaboró de partenaire con el mago en uno de sus números. Así que no me extrañaría nada que el numero en cuestión cerrase una edición del “Sábado de luxe”, que también produce la misma firma para la citada cadena. Pero para ir abriendo boca, vayan a verlo al Teatre del Eixample: nada como el directo!!

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Josep Sandoval

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