Globos dorados y un colorista pastel de varias plantas escondido porque saldrá al final: estoy en una fiesta sorpresa. Aunque ya he visto a un más que hábil cortador de jamón, semi camuflado del acoso de las hordas, la pista definitiva del asunto me la facilitan en la cocina. Bandejas de comida, exquisita ya a simple vista, está lista a ser devorada. Básicamente platos tradicionales, sobresaliendo los canalones en formato mini, que somos muchos. Y echo en falta algunos platos que fueron marca de la casa, como el visque de marisco, los macarrones caseros, el calamar con cebolla, la lubina al horno o la liebre a la royal. Pero, insisto, somos muchos y es imposible complacer tanto estómago  impaciente, ansioso de degustar, por última vez, tan deliciosos platos. Desvelemos el secreto: estamos en la fiesta de despedida de Josep María Freixa y su esposa, Dori Riera, matrimonio entrañable que se retiran de su restaurante, Freixa Tradició -uno de los enclaves obligados para todo aquel que se precie de saber comer-, que el próximo 6 de febrero hubiera cumplido 33 años. El matrimonio necesita un descanso, más que merecido, que eso de los fogones, donde manda él, y la sala, feudo de ella, es agotador.

Josep María Freixa y Dori Riera, el día de su retirada profesional

Se van, aunque su herencia gastronómica se la lleva su hijo Ramón, asentado en Madrid desde el 2009 cuando visto el panorama demoledor de la situación económica, barcelonesa de preferencia, decidió llevarse a la capital las experiencias que sobre la nouvelle cuisine habían traído sus padres de Francia. No le ha ido nada mal, atesora ya dos estrellas Michelin. En ese cisma gastronómico-familiar, en los fogones catalanes insistieron en la cocina tradicional, allí donde mandan mercado y producto pero, eso si, elaborado con esmero y sapiencia, y servido con cariño. Una cocina alejada de premios (evolución y tradición siempre serán ilusiones paralelas, nunca competitivas), pero que contó con el reconocimiento de todo aquel con buen paladar.

Jordi y Guillermo Coloma Ribera, que llevan ya el nuevo Merendero Tradició

Y empezó la fiesta. Música, gente, abrazos, sonrisas y lágrimas. Y en el aire, justo antes del pastel, se desveló el nombre de los “herederos” del establecimiento, que son otra de las más tradicionales familias de restauradores, que comandan lugares emblemáticos como Cal Pinxo o El Merendero de la Mary. Precisamente son Jordi y Guillermo, los hijos de Jordi Coloma y Rosa Maria Ribera, que regentan este último establecimiento, quienes ponen en marcha la nueva oferta con la denominación Merendero Tradició, uniendo los dos conceptos. Estaban todos en la fiesta, por un lado los Freixa, con los padres casi tan emocionados (y un tanto tristes) como los hijos, Ramón y María, ésta con su marido Rolando Tijera y los hijos de ambos, los juniors Rolando y María. Y los Coloma Ribera, más Mari Carmen Ribera y Carlos Manresa (Pinxo Palau). Y una pléyade de cocineros y amigos, como Carlos y Fina Gaig, Juan Mediavilla, Javier de las Muelas, Luis Enrique de Buen, María Febrer, Carmen Ruscalleda, Josep Monje, Yann Duytches, Carlos Abellán, Ly Leap, Josep Armenteros, y un  largo etcétera en el que destaca la sexy enóloga Meritxell Falgueras.

Alberto Cabezas, director de El Cinco (antes Don Chufo),donde los Freixa celebraron su despedida

Y ahora, en el apartado nostalgias sin reparos, señalemos que la fiesta tuvo lugar en El Cinco, lugar entrañable y con historia. Es pequeño, siempre lo ha sido, tiene dos niveles, y años ha se llamaba don Chufo por su propietario, Chufo Llorens, ayer señor de la Barcelona snob y elegante descubridor de talentos, como Pedro Ruiz o Ángel Garó, y hoy novelista épico de gran alcance. El lugar, sede del pijerío local, tenía una mínima pista de baile giratoria, y allí se conocieron los Manresa-Ribera, una historia que se repite muchos años (tal vez 40?) después. Hoy, Don Chufo es El Cinco, coquetón, amable, selecto y chic, donde se puede comer en sus dos ambientes, hay agradable música y una atención exquisita, que cuenta con la dirección de Alberto Cabezas, reconocido hombre de la noche que ha comandado espacios tan emblemáticos como el legendario Otto Zutz o el más moderno La papa y el mama, sede de una nueva revisión de restaurante espectáculo.

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Josep Sandoval

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