El futuro es Custo en la Fashion Week de Nueva York

Si llevas mas de veinte años triunfando con los mismos planteamientos es que lo estás haciendo bien. Y ese par de décadas largas que Custo lleva presentando sus colecciones en Nueva York señalan que sigue con el mismo ímpetu, ganas, inquietud e innovación que empleó cuando aceptó la primera invitación para desfilar en la Fashion Week de la Gran Manzana. No es fácil mantenerse en esa jauría humana de hilos y costuras, patrones y locuras donde quienes persisten siguen fieles sus pautas, reconocibles en sus movimientos e innovadores a pesar de todo.

Dos modelos de la colección Aftersun que Custo ha presentado en Nueva York

Desde un principio la ropa se inventó para protegernos de las inclemencias del tiempo, salvar nuestro pudor y marcar diferencias de todo tipo. A medida que ha pasado el tiempo la industria se ha descolgado en diversas posturas que atienden a canales donde todo vale, desde el juego de identidades a la pose sin causa. En la actualidad la industria textil tiene claras dos finalidades: atender a las exigencias profesionales, es decir adaptarse a usos y costumbre laborales por un lado, y por otro adaptar las nuevas tecnologías para facilitar su confección. Por poner un ejemplo, el astronauta Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, no lleva la misma ropa cuando viaja en su cohete por el universo que cuando acude al despacho, ni sus prendas están hechas con los mismos materiales, a pesar de que cada vez más algunos de los utilizados en las hechuras de sus trajes espaciales van invadiendo, cn toda lógica, el campo de sus ternos ministeriales. No son éstos últimos los primeros en aceptar estas nuevas texturas, por lo general aplicadas en esta iniciática reconversión industrial a la ropa casual, de consumo juvenil de preferencia y destinado a la parcela lúdica.

Otros dos modelos de la colección de Susto en Nueva York

Uno de los secretos para el éxito de Custo en sus cuatro colecciones anuales -muchas de ellas con variantes en las distintas Fashion Week en las que participa esparcidas por el mundo-, es utilizar materiales que siempre guardan alguna novedad. Y en este trabajo presentado hoy en la Fashion Week de Nueva York, y  que ha titulado Aftersun, pues es para el verano del 2019, ha sido la presencia de vestidos de acetato con laminados metálicos con un acabado que consigue un aspecto líquido mercurial, tejidos técnicos en todas las gamas metalizadas y lentejuelas holográficas: (hay quién de más?). Un universo en el que se ha puesto un gran empeño en seguir desarrollando tejidos tecnológicos muy suaves y ligeros con acabados que buscan lo inclasificable. Para añadir una gota de sobriedad a esta locura casi espacial, Custo combina estos elementos con otros puramente artesanales, mezclando bordado, macramés y pasamanerías casi góticas, realizadas por artistas localizados en pequeñas poblaciones, dando lugar a una inusitada mezcla de la labor manual con la última tecnología, un mestizaje inhabitual en el diseño de ropa.

Tiene otra virtud Custo, no falsear identidades: mujer y hombre, a pesar de color y manera, son fácilmente reconocibles, en especial el apartado masculino donde a pesar de bordados, flúor y transparencias, no resultan afeminados en patrones, y eso es algo de agradecer entre tanto pantalón pitillo o pirata y otras excentricidades fuera de toda lógica. En esta colección de hoy se encuentran desde vestidos mini vestido muy trabajados (a veces excesivamente elaborados para cubrir tan poca epidermis), sensuales bodies de corte sugerentes casi prohibidos, minis escandalosas, puro placer para los sentidos, todo escueto, ajustado al cuerpo, prendas que se apartan muy poco de la piel. Para compensar, las mujeres Custo llevan abrigos oversize, de corte deportivo como para restar importancia al lujo que esconde el interior. La paleta de este sensual arco iris es enorme, cada traje es un pantone en gama, y parten con estrellas los metalizados, los neones en fucsia, metálicos como el cobre, oro, plata, con presencia total del azul en toda su gama, con apariciones estelares del blanco y del negro, dos referencias que siempre tiene su presencia en el  mundo Custo. En definitiva, una colección con novedades tecnológicas, un paso más de este laboratorio de ideas que son los hermanos Dalmau, y que debe tocarse, sentirse, palparse. No sólo par admirar los detalles de estos vestidos, sino para apreciar lo que la moda ofrece en sus pilares más básicos, la “carne”, la materia, con se cubre el cuerpo, el vicio tecnológico de la virtud.

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Josep Sandoval

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