El “dies irae” de Tony Moog

Pues la verdad, no se me hubiera ocurrido nunca utilizar el “Dies irae” como sintonía para un diario televisado de noticias, vulgo Telediario. Pero después de ver “100% TONY MOOG” en la Sala Pepe Rubianes de la Capitol de Barcelona, aún me estoy preguntando qué están esperado para anunciar esa apocalipsis de noticias que a diario nos sirve los noticiarios de cualquier medio. No es para compararlo con el Juicio Final, para lo que está dedicado el himno latino del siglo XIII, pero me vale. La reflexión de su partitura sincopada es perfectamente aplicable a cualquiera de los acontecimientos que nos acechan a diario en cualquier esquina. Crímenes, atracos, vilipendios varios, propuestas políticas, promesas incumplidas, desmanes de la naturaleza, fenómenos paranormales e injusticias sociales, revueltas políticas, desajustes laborales, huelgas o quejas de pueblos sin servicios: sí, es la cólera de Dios, o de los dioses porque se me hace duro cargarlo todo en la cuenta de uno.

Tony Moog en su camerino de la Sala Pepe Rubianes de la Capitol

Todo lo expone Tony Moog con el valor del verbo que sale y escupe, de la palabra soez, aunque bien colocada entre la queja (nunca lamento), y la reflexión, siempre con claridad inenarrable. Moog, a quien nunca sé si llamarle actor, cómico  o simplemente monologuista, suele tener la palabra en la boca, pero la palabra justa, la que le dicta las entrañas, por no citar la entrepierna siempre mucho más indecoroso pero mucho más acertado. Esta vez el amigo, porque lo es, se sincera con otras virtudes del ser humano. Explota además su conciencia cívica y se adentra en las propias responsabilidades, desde las ecológicas hasta las informáticas. Dice, por ejemplo, en un momento, que “la única energía que obtienen los abraza árboles la provocan las hormigas cuando te pican en los huevos, amén de que te pones perdido de resina”.

Este es uno de los gags más celebrados, y que sirve de aperitivo a ese día de ira que es su función, al servirlo a modo de prefacio del espectáculo como vídeogag rodado junto a la actriz Marina Gatell, y que conformarán parte de sus futuros show. Tony Moog llega furioso, pero sabio, en absoluto violento pero cargado de  lógica indignación, ya sea por promesas incumplidas, reacciones desacertadas o repetición de clichés en los que se sigue confiando.

Ahora es época de trabajo fino para nuestro amigo, estamos en época de elecciones y es ese tiempo en el que los líderes prometen dar lo que no tienen, embaucar con ese típico truco de repetir tres veces la frase con la que más nos quieren engañar, ese obsoleto panfleto que seguimos escuchando como si fuera la primera vez. Estamos en tiempo de grandes discursos, de epopeyas televisadas, encuentros paranormales (nada de lo que ofrecen es normal), de pamemas y de selfies, de sermones populacheros con los que pretenden buscarse un porvenir aquellos que más se signifiquen, los demás harán lo que puedan. Es tiempo de cosecha para Tony Moog porque así la recolecta será fantástica. Los índices de promesas están al límite y los chascos serán más importantes. Lo que no se es cuando llegue ese día de la nueva ira, de dónde sacará la música el amigo Moog. Pero que no se engañe el hombre, porque los primeros fans de su filosofía “sudalapollista” son esos líderes cuyas caras nos hartaremos de ver en las próximas semanas. Y así puestos, ya no se qué nos va a pasar.

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Josep Sandoval

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