“39 escalones”, el thriller más divertido

Hay muchas maneras de contar historias, darles la vuelta hasta, por ejemplo, convertir en musical una historia de dolor y muerte. Pero hay algo que nunca falla…si se es británico o le gustan a uno esa manera de comprender la vida desde un punto de vista especial. Hay un humor inglés de difícil descripción porque contiene elementos de distintas especies, aunque bañado todo en una taza enorme de surrealismo. Son modos un tanto absurdos de desmontar las situaciones enseñando el entramado de acciones y decorados. Que la vida es una pura ficción y todos somos actores en un plató al que debemos acomodarnos improvisando las frases de un guión que tenemos que inventar a diario. El teatro, como reflejo de la realidad, no puede evitar copiar las simulaciones despojándolas de cualquier impertinencia que nos distraiga del eje central. Insisto, los británicos son especiales en estos trabajos porque son minuciosos, delicados, selectivos y puros, les gusta pulir lo que está en la escena para que nos divierta sin que perdamos el hilo de la historia, de cualquier historia.

El Stratford Playhouse londinense es experto motor de estas alocadas, perversas y divertidas aventuras a las que se lanzan sin respeto alguno, como tiene que ser, pero siempre sin perder la dignidad. Suelen tener siempre una obra en la recámara, y si no son ellos siempre te sorprende una producción asilvestrada, ya sea en el  Old Red Lion Theatre, donde ahora representan “The Play That Goes Wrong”, una locura donde todo va mal, con posibilidad de empeorar, o en el Criterion Theatre donde esa misma finalidad surge con “The Comedy Abbout A Bank Robbery”, un par de locuras que no deben perderse si alguno visita la capital británica.

Una escena de “39 escalones” en el Eixample Teatre

Todo este embrollo inicial viene a cuento porque, a pesar de su impresentable presencia, son montajes que deben realizarse a conciencia, ajustando medidas al máximo sin que chirríe nada por ninguna parte. Y esto es lo que sucede con “39 escalones”, una de las obras que representan en ese excelente centro escénico que es el Eixample Teatre de la calle Aragón (donde agota aforo “Sex Escape”, uno de sus montajes). La obra les sonará a Hitchcock, una historia de suspense, crímenes, asesinatos, espías y mujeres que fuman y matan con indolencia. Pues sí, es eso, pero visto desde el prisma del absurdo, como si la visión del autor, Patrick Barlow, hubiera sido transforma en una obra de circo, simplificando escenarios y actores. De hecho, la idea del circo viene dada por el cast de la función británica, donde aparte del protagonista, que por estar constantemente en escena el actor sólo interpreta ese personaje, los otros dos, estrella femenina multidisciplinar aparte. aparecen en el programa como clowns, y así están dibujadas sus apariciones. Tenemos pues a cuatro actores, tres hombres y una mujer, que encarnan a cien personajes en múltiples escenarios. interiores, exteriores, trenes, teatros, calles y barrios. Y todo está ahí, en esa escena cuidada, pulida, limpia de inconvenientes y atropellos varios, que esos se lo sirve y come el elenco en si a partir de una enloquecida trama cuyo desenlace está al final de esos escalones (bueno, eso es una licencia que  me permito para participar en el juego).

El riesgo que se corre al organizar estos saraos, de apariencia sencillo, es que todo debe estar bien engrasado, desde la ductibilidad de los actores, que cambian de ropa y decorados mientras pillan y sueltan personajes, hasta las acotaciones de situación. La confianza en este caso la proporciona la productora, Som-Hi Films, creada en el 2008 bajo dirección artística de Laura Olivella y Pau Doz, a los que descubrí tardíamente cuando montaron en este mismo Eixample Teatre y luego en Coliseum el musical de Broadway “Sugar” con Bernat Hernández. El rigor, profesionalidad de la compañía, su tacto y su espléndida recreación del espectáculo ya es más que garantía suficiente para asegurarnos que estos “39 escalones” se nos van a hacer la mar de llevaderos. Encargados de solucionar el entramado están Javier Arroyo, Xavi Duch, Rubén Yuste y Marta Tomasa y Laura Olivella que alternan el rol femenino plural: no se los pierdan, es un circo diferente, apto para todos los públicos, donde son los adolescentes quienes sueltan las carcajadas más tremendas.

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Josep Sandoval

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